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Especial Festival de Cine de San Sebastián, 2002
La quincuagésima edición del festival más importante en España se ha saldado con sonrisas, buenas intenciones y excelente sabor de boca para todo el mundo. Sin excederse en las celebraciones, la organización, encabezada por Mikel Olaciregui, ha sido impecable, dando principal protagonismo a lo que realmente importaba: el cine. Sin el lastre que significó el año pasado la coincidencia del festival con los atentados del 11-S, la capital donostiarra se ha llenado este año de figuras de primera fila, artistas de la talla de Neil Jordan, John Malkovich, Javier Bardem, Jean Reno o Juliette Binoche. Además los tres premios Donostia, Denis Hopper, Bob Hoskins y Jessica Lange, estuvieron locuaces y dicharacheros, encantadores con la prensa y sinceramente emocionados con el galardón. Como colofón, el padrino del festival, Francis Ford Coppola, recibió el premio Donostia especial 50 aniversario. El director derrochó simpatía y paciencia, atendiendo a los medios por espacio de más de dos horas y firmando autógrafos sin parar. La calidad artística de la sección oficial este año ha sido de notable alto, con alguna obra maestra (Los lunes al sol) y pocas decepciones (La vie promise, Octavia). Dejaron muy buen sabor de boca la compleja ficción documental de Agustí Villaronga Aro Tolbukhin, el regreso a la Patagonia de Carlos Sorín en Historias Mínimas, y la bella historia iraní The Winter Song. Decepcionaron, por lo que se esperaba de ellas, la rígida Autofocus de Paul Schrader, la divertida pero intrascendente The Good Thief de Neil Jordan y la pretenciosa y aburrida Octavia, el punto y final de Basilio Martín Patino a su relación con el cine. El palmarés dejó contentos a todos. Por una vez el jurado, este año presidido por Wim Wenders, se hizo eco del clamor de la crítica y del público premiando la magnífica Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa. Los premios a Mercedes Samprieto, (sobresaliente en una película menos completa de lo que debería, Lugares Comunes, de Adolfo Aristaráin, que también se llevó el premio al guión) y el Premio especial del Jurado a Historias Mínimas, dieron un sabor netamente hispano a esta edición del festival, donde las discrepancias solo las recaudó Chen Kaige, silencio cuando se le nombró mejor director por Together, pero silbidos cuando se premió a su protagonista como mejor actor, a pesar de la fuerza de actores como Javier Bardem o Nick Nolte. Zabaltegui, la zona abierta de este festival, no a estado a la altura de otras ediciones, con una calidad media bastante baja y sólo un par de oasis en el desierto: la entrañable película checa Vylet, que le valió el premio al mejor nuevo director a Alice Nellis (ella si que fue la más feliz de todos los premiados) y la norteamericana Real Women Have Curves, de Patricia Cardoso, que se llevó el Premio de la Juventud por su honestidad y su buen humor. Lo demás, casi todo un fiasco, salvado por las Perlas de Otros Festivales, este año maravillosas muestras de la cinematografía mundial, desde ese homenaje a los que hacen cine llamado Salvoconducto, de Bertrand Travernier, hasta una ovacionada 8 Femmes, de François Ozon, pasando por la polémica Irreversible de Gaspar Noe o la atrevida Bowling for Columbine de Michael Moore, que se alzó con el premio Perla del Público. En resumen, una edición feliz y redonda para un festival que llega a los 50 años hecho un chaval y con una salud envidiable. Todo ello en el marco de una bella ciudad volcada con el cine como con ninguna otra cosa y preparándose ya con ganas la edición número 51. Que cumpla muchos más. PALMARÉS Concha de Oro a
la Mejor Película: Los lunes al sol, de Fernando León
de Aranoa (España) |
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